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Asociación de Amigos del Camino de Santiago JACA
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Ud está en: Ruesta

Itinerario
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Ruesta es un recuerdo del pasado, donde se vislumbra la importancia que tubo cuando poseía más de 100 casas habitadas y cuyas tierras de labor yacen en el fondo del pantano que lo circunda.
La estancia en Ruesta tiene su encanto y aporta un sabor agridulce al jugar mentalmente con lo que es y lo que debió ser, con ese sentimiento contradictorio,
Historia de la Población
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Desde el año 850, los reyes navarros se expandieron hacia oriente, sometiendo este extremo de la Canal de Berdún. Para controlar y defender el territorio anexionado, debieron construir un castillo en esta posición central y estratégica. En efecto, entre 905-925 aparece como sede de tenencia real, defendiendo la zona entre Yesa y Arrés. Aunque muchos autores achacan un origen musulmán (911) a la construcción del castillo de Ruesta, se trata de una confusión con el castillo de Cercastiello (conocido como Rueita o Royta), que sigue repitiéndose en muchas publicaciones.
Más posible es que el castillo fuese destruido por Almanzor en la encarnizada campaña del 999. Así, entre los años 1016 y 1018, el monarca Sancho III reconstruyó el castillo de Ruesta. En su testamento (1035), aparece como uno de los cuatro principales enclaves defensivos de Aragón (junto a Samitier, Petilla y Loarre), concedido a su sucesor en el trono navarro. En 1056 el rey de Navarra concedió a Ramiro I la ciudad de Ruesta, integrándose definitivamente en el reino de Aragón. Se documenta como sede de tenencia real entre los años 1024 y 1190.

Entre los siglos XI-XIII, el núcleo de Ruesta sobresalió entre las localidades de la zona como ciudad-mercado, dotada con una importante comunidad cristiana y hebraica dedicadas al comercio regional y fronterizo, así como con los consiguientes servicios y equipamientos urbanos. Entre ellos, Ruesta contó con cuatro iglesias y dos alberguerías u hospitales para peregrinos, fundados todos por los monarcas navarros y aragoneses.
Este carácter urbano también fue puesto de relieve por el cobro de impuestos sobre el tráfico de mercancías y por la presencia de una comunidad judía. En 1098, se citan por vez primera el teloneo de Ruesta y su lezda (peajes mercantiles y comerciales) que debían cobrarse a las puertas de la ciudad, bien por su venta en el mercado o bien por su tránsito hacia la nueva frontera con Navarra. En 1294 se cita el peaje de Ruesta, tasa aduanera heredera de las anteriores, y que fue sustituida en la centuria siguiente por el impuesto de General (origen de la Diputación General de Aragón), que se cobraba en Escó y Tiermas. Estas tasas aduaneras que gravaban la entrada y salida de productos del reino evidencian la importancia comercial de esta población fronteriza, así como la íntima relación de la ruta jacobea con el tránsito comercial internacional.
En el mismo año 1098, se nombra por primera vez a los judíos de Ruesta, que debían sobresalir por su actividad comercial, puesto que el rey les cobraba un tributo especial, llamado la lezda de los judíos. Antes de 1249, la comunidad hebrea fue concentrada en el barrio del castillo, con la obligación de mantener la fortaleza en buen estado, como ocurrió en otra poblaciones fronterizas. En 1294, aparecen custodiando y administrando el castillo y el horno, cobrándose su trabajo de las rentas del mismo horno, explotado en régimen de monopolio. Al menos desde 1381, ya no ejercían su antigua tarea de castellanos, siendo sustituidos por alcaides de designación señorial o real. En las de 1412-1416, se siguen documentando como tributarios del rey, citándose las rentas de los judíos de Ruesta. La comunidad hebraica se extinguió en 1492, siguiendo los pasos de las demás de reino, mediante la expulsión o la conversión circunstancial.

La villa de Ruesta también debió ser víctima de las numerosas y destructivas invasiones que, desde la frontera navarra, afectaron a toda la Canal en los siglos XII-XV. Así por ejemplo, en 1283, durante la guerra de Aragón contra Castilla, Navarra y Francia, se ordena la fortificación de los castillos y villas de Tiermas, Ruesta y Salvatierra, junto a la frontera. La invasión devastó la Canal de Berdún.
En 1381 el rey Pedro IV vendió a Pedro Jordán de Urriés (señor de Ayerbe y de Sigüés) los castillos y lugares de Ruesta, Artieda, Pintano y Osia. Respecto al castillo de Ruesta, la venta fue revocada (temporalmente) en 1385, mandando el rey se mantuviese en la posesión de su alcaidía a Martín Escudez, a quien anteriormente y durante su vida la había concedido el rey. En las rentas reales de 1412-1416, Ruesta vuelve a aparecer como pertenencia del patrimonio real. El alcaide del castillo era Sancho Escudero, que se cobraba su salario con la renta del horno común.

 

Sugerencias
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Que duda cabe que el Camino nos depara sorpresas, sin duda Ruesta es una de ella, por su enclave, historia, vida actual, etc. vale la pena contemplar con cariño la filosofía rojinegra del lugar.

En el tramo de acceso a Undues de Lerda, con tiempo lluvioso, las lapiceras que nos encontramos pueden estar terriblemente resbaladizas, ocasionando posibles caídas con riesgo de lesiones.

Albergues
Relación de Albergues situados en esta población y en las más próximas
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